CAMINO DE CEIDE
 
 
  De la mano de la infancia, vistiendo los frutales 

con mi intemperie y llovizna. 

Dentro de las casas ya habita el invierno, su túnica 

es triste como el murmullo que pasa a mi lado, 

paseando la tardecina pleno de nostalgia y de nubes. 

En este camino, una vez, besé los labios radiantes 

de una niña llamada ternura. 

Apenas recuerdo el color de sus ojos, las ramas 

de su lengua. Tan sólo sé que fue hace tiempo 

de este atardecer de soledad y de frío. 

Dentro de las casas se vacía la leña, y alguien, 

acaso sea un hombre muy roto, remueve en sus manos 

la furia del espejo y olvida las horas. 

Camino de Ceide que conduce a la noche. 

 
De LA MEMORIA BUSCANDO SUS DISFRACES 1986

 
 

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